Día Mundial de la Educación: los datos que ponen el foco en quien educa
Cada 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación. Lo curioso es que esta fecha, que hoy parece imprescindible, no existe desde hace tanto tiempo. Fue en 2018 cuando la ONU decidió ponerla en el calendario para lanzar un mensaje claro: sin educación, no hay progreso posible.
Desde entonces, cada año se repiten las mismas palabras: acceso, innovación, calidad educativa. Se habla de sistemas, de metodologías y de futuro. No obstante, hay un elemento esencial que a menudo queda en segundo plano: las personas que hacen posible la educación cada día.
Educar hoy: una profesión en constante evolución
La educación es un derecho humano y un bien público, como recuerda la UNESCO. Pero quienes educan saben que esa definición no basta para sostener lo que ocurre en el aula cada día.
Para que este derecho tenga un impacto real y transformador, no basta con garantizar el acceso. La educación debe ser útil, relevante y capaz de mantenerse en el tiempo, especialmente en un contexto de cambio acelerado.
Vivimos en un entorno de transformación laboral profunda. Y esto no es una sensación: es un dato. Según el Whitepaper “El papel de la educación online en las oportunidades laborales de España y América Latina” de la Fundación EDUCA EDTECH, cerca del 40 % de las competencias actuales podrían quedar obsoletas en menos de cinco años. Lo que hoy funciona, mañana puede no ser suficiente.
Esta presión no es individual, es estructural. Hoy la competencia ya no se limita al entorno más cercano; se desarrolla en un escenario global y digital que exige una especialización continua.
Formar parte de la comunidad educativa hoy implica asumir esa evolución. Ya no basta con dominar una materia. Hay que saber actualizarse, adaptarse y recualificarse.
El contexto actual: desafíos y realidades del aula online
La digitalización educativa no va de plataformas ni de dispositivos. Va de cómo cambia la forma de enseñar y de aprender cuando el aula deja de tener paredes. La transición hacia modelos educativos online ha puesto de relieve la necesidad de equilibrar la tecnología con el componente humano del aprendizaje.
A nivel global, uno de los principales retos de las instituciones educativas no es la falta de recursos tecnológicos, sino la resistencia al cambio y la necesidad de empoderar al profesorado en entornos digitales.
En España, aunque la infraestructura tecnológica es sólida, el desafío sigue siendo la capacitación docente. Los datos del Whitepaper dibujan una realidad clara: muchos docentes se defienden bien en entornos online, pero muy pocos alcanzan un dominio avanzado.
Ese espacio entre saber usar la tecnología y dominarla es donde se decide la diferencia profesional.
Datos que confirman que seguir formándose funciona
No hablamos desde una percepción pedagógica, sino desde la evidencia. Los datos recopilados por el whitepaper confirman que la formación digital se ha consolidado como un motor real de desarrollo profesional.
Uno de los datos más significativos es el prestigio creciente de la educación online. El 85,1% de las instituciones educativas considera que la calidad de la formación online es equiparable a la presencial. Esta percepción es compartida por más del 87 % de los empleadores, que reconocen estos títulos como credenciales plenamente válidas en el mercado laboral.
Esto significa que tu formación cuenta con el respaldo y el reconocimiento tanto del sector público como del privado.
Esto significa algo muy concreto: tu formación cuenta con el respaldo y el respeto del sector, tanto público como privado.
Pero el impacto va más allá del reconocimiento. Más de la mitad de los profesionales que apuestan por la especialización consigue un nuevo empleo o una mejora significativa en su carrera en menos de seis meses tras finalizar sus estudios.
Un enfoque de acción para mentes inquietas
La flexibilidad del modelo de formación online, valorada por el 81 % de los estudiantes que repiten formación, es uno de los factores que hacen posible una educación más inclusiva y equitativa.
El mayor desafío que identifica el Whitepaper no es tecnológico, sino humano: la resistencia al cambio y la necesidad de mantener el vínculo educativo en entornos digitales. Por eso, en Red Educa creemos en una formación creada por docentes, para docentes, pensada para acompañar y no para imponer.
No se trata solo de acumular méritos para un baremo. Se trata de cultivar una mente inquieta, capaz de seguir aprendiendo a lo largo de toda la carrera profesional. Porque la educación empieza por quien educa.
Si quieres profundizar en los datos, tendencias y reflexiones que sustentan este enfoque, te invitamos a leer el Whitepaper completo “El papel de la educación online en las oportunidades laborales de España y América Latina” y descubrir cómo la formación continua está redefiniendo el presente y el futuro del sector educativo.