Etapas del dibujo infantil: claves para entender su evolución

El dibujo infantil es una de las formas más genuinas de expresión y desarrollo en la infancia, ya que permite a los niños plasmar emociones, experiencias y su visión del mundo. Dentro de este proceso, la etapa preesquemática ocupa un lugar fundamental, pues marca el inicio de una mayor intencionalidad en sus trazos y representaciones. En la evolución del dibujo infantil, pasan de ser simples garabatos y comienzan a transformarse en formas reconocibles, aunque aún muy simbólicas. Comprender las fases del dibujo infantil ayuda a valorar el progreso creativo y cognitivo que experimentan los niños.
¿Cuáles son las etapas del dibujo infantil?
Durante la infancia, los niveles de dibujo adquiridos marcan el crecimiento, dándonos pistas sobre su personalidad y su comportamiento. Aunque cada niño y niña tengan una evolución distinta y se desarrollen más pronto unos que otros, la mayoría comparten las mismas etapas del dibujo infantil. En ellas, los padres y docentes deben motivar y acompañar al niño o niña durante las fases del dibujo infantil. Diversas investigaciones han demostrado que en la infancia los dibujos producen múltiples beneficios.
Estos beneficios no solo están relacionados con el desarrollo de la motricidad fina, sino también con el fortalecimiento de la creatividad, la expresión emocional y la capacidad de comunicación. Además, el dibujo se convierte en una herramienta pedagógica clave que permite a los adultos comprender mejor las necesidades, intereses y estados de ánimo de los niños, favoreciendo así un acompañamiento más consciente y enriquecedor en su proceso de aprendizaje y crecimiento. Te dejamos nuestra infografía descargable gratuita para que no te pierdas ningún detalle sobre las etapas de dibujo infantil:
¿Qué aspectos es necesario observar?
Para analizar los diferentes niveles de dibujo, es importante fijarse en ciertos aspectos que pueden ser determinantes. Para comenzar, ¿cuál es la posición de la mano al coger el lápiz? Si lo agarra con fuerza, puede indicar tensión y, por tanto, hay que aconsejarle que lo coja de manera más relajada sin presionarle. Por otro lado, ¿cuál es la actitud y su mirada? Si disfruta de sus dibujos o si no presta atención.
Además, el espacio que ocupa el dibujo en el papel demuestra aspectos como la seguridad y la confianza al ocupar la mayoría del folio, o timidez e introversión si solo dibuja en espacio reducido. Y, por último, los colores preferidos que eligen los niños y niñas cuando dibujan pueden darnos una idea sobre su comportamiento o el carácter.
Etapa del garabateo (de 2 a 4 años)
Comienza con la primera vez que agarran un lápiz. En torno al año y medio hasta los cuatro años, los niños atraviesan diferentes momentos. Esta es una de las etapas de dibujo infantil donde se caracteriza el barrido ejercido con el brazo entero, rayando todo el papel con un movimiento que une el codo, la muñeca y los dedos. A medida que pasa el tiempo, van controlando el movimiento y se va notando el diseño de un círculo.
Dentro de la etapa del garabateo, encontramos los dibujos desorganizados, los concretos y los dibujos con nombre. Los primeros son rayones en el folio sobre el que no tienen más control que el empezar y terminar, unas sobre otras. Y los segundos, se nota ya un control de los movimientos y pueden detenerse a llevar el trazo donde desean. Y los dibujos con nombre, surgen cuando los niños o niñas empiezan a atribuirle un significado a los dibujos.
Etapa preesquemática (de 4 a 7 años)
Se caracteriza por la búsqueda consciente de dibujar una forma concreta. Dentro de las etapas del dibujo infantil, la preesquemática comienza a surgir figuras humanas ya definidas donde se representan con un círculo y dos líneas verticales. Con estos dibujos iniciales de personas, los niños o niñas asocian esas lineas a las piernas, los brazos o los dedos. Estos detalles dentro de la etapa del dibujo infantil preesquemática demuestran la madurez y el progreso en esa edad comparándoles con otros niños o niñas de su misma edad.
Además, sobre el espacio y el color en la etapa preesquemática, el niño o niña descubre la línea dentro del espacio material del papel y sobre esas dimensiones construye sus dibujos. Se trata de una etapa ideal para empezar a descubrir los volúmenes con trabajos tridimensionales con la plastilina, la arcilla... Y en relación a los colores para dibujar, no lo utilizan acorde a la realidad. En las etapas del dibujo infantil, la preesquemática tiene algunos principios básicos:
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Principio de la importancia del tamaño: lo más significativo para el niño se dibuja más grande que el resto.
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Principio de transparencia o rayos X: se representa lo que se ve y lo que se sabe, mostrando interior y exterior a la vez.
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Principio de abatimiento: combina un plano horizontal visto desde arriba con otro vertical abatido sobre el horizonte.
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Principio de simultaneidad de puntos de vista: un mismo objeto se dibuja desde varias perspectivas en un solo plano.
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Principio de aislamiento de partes del conjunto: algunas zonas se detallan en exceso (como la cara o ciertos objetos).
Etapa esquemática (de 7 a 9 años)
Se incluyen rombos y figuras geométricas, un proceso paralelo a las primeras etapas del desarrollo del lenguaje, y ya la mayoría dibujan las figuras humanas con todo tipo de detalles y posiciones. Aunque los niños y niñas sigan dibujando de manera infantil, comienzan a mostrar más realismo, lo que representa cómo su mente vuelca en el dibujo el entorno que le rodea. Se añaden más detalles, perspectivas y elementos diferenciadores al dibujo, dejando a un lado el solaparse, pero se mantienen las desproporciones. Y, por último, otra parte curiosa de esta etapa del dibujo infantil es la transparencia ya que dibujan algo que está oculto como una persona dentro de un coche o la fruta dentro de una bolsa.
Etapa del realismo (entre los 9 y 12 años)
Empiezan a dibujar desde una perspectiva más adulta, teniendo en cuenta lo que ven a su alrededor para dibujarlo lo más natural posible. Se caracteriza por darle mayor fidelidad a la realidad en objetos, paisajes y sensaciones. Los niños comienzan a trabajar la tercera dimensión, la superposición y la perspectiva, aunque el exceso de detalle puede volver sus dibujos más estáticos. La línea de base desaparece para dar paso al plano del suelo y la línea del horizonte. Además, se pierde espontaneidad creativa inicial, surgiendo un estilo más reflexivo y observador.
Esta etapa se caracteriza por ser el punto de distanciamiento entre los niños y el dibujo ya que quienes tienen menos dotes artísticas ven cómo no pueden representar con fidelidad sus dibujos y, por tanto, pierden el interés en dibujar. Para quienes sí siguen su camino artístico, sobre los once años, comienzan a ser más creativos.
Etapa pseudonaturalista (de 12 a 14 años)
Mantiene rasgos de las fases del dibujo infantil anteriores como el movimiento, la proporción, la perspectiva y la tridimensionalidad, pero con mayor dominio del color y las distancias. La etapa pre adolescencia destaca por la copia de modelos, ídolos, modas o escudos deportivos, con menor imaginación. Aproximadamente un 50% de los estudiantes muestra inclinación artística, un 25% rechaza el dibujo, pero desarrolla creatividad en trabajos manuales y otro 25% prefiere cómics o caricaturas. Es fundamental fomentar la creatividad y el trabajo en grupo. La formación artística resulta valiosa no solo para carreras de arte, diseño o arquitectura, sino también como recurso terapéutico y de bienestar personal.