Informe PISA 2025: ¿Qué falla en las aulas y cómo solucionarlo en la práctica?
Ya se han publicado los resultados del informe PISA 2025, la novena edición del estudio coordinado por la OCDE. En España participaron 956 centros y casi 30.000 estudiantes de 15 y 16 años; el 77 % cursaba 4.º de ESO. La competencia principal evaluado fue ciencias, mientras que lectura y matemáticas se evaluaron como áreas secundarias.
Los resultados han mostrado un descenso en las tres competencias y sitúan a España por debajo del promedio de la OCDE. No obstante, limitar el diagnóstico a una bajada de puntuaciones conduce a una lectura incompleta. El informe también detecta menos alumnado de alto rendimiento, una repetición elevada, absentismo, dificultades de recursos humanos y un deterioro de determinados apoyos. A la vez, recoge fortalezas educativas sobre las que conviene construir.
Respuesta rápida: España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas en PISA 2025. Los tres resultados quedan por debajo del promedio de la OCDE; la diferencia con la UE no es significativa en ciencias, pero sí en lectura y matemáticas. El reto no consiste únicamente en reducir el bajo rendimiento: también hay que recuperar el aprendizaje profundo y el rendimiento avanzado.
Índice
- ¿Cuáles son los resultados de PISA 2025 en España?
- ¿Qué es lo más preocupante desde el punto de vista educativo?
- ¿Por qué han bajado los resultados?
- Errores que debemos evitar al interpretar PISA
- ¿Qué puede hacerse desde las aulas y los centros?
- Las fortalezas que no deberían quedar fuera del diagnóstico
- Preguntas frecuentes sobre los resultados PISA 2026
¿Cuáles son los resultados del informe PISA 2025 en España?
España obtiene 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas. Las tres puntuaciones quedan por debajo del promedio de la OCDE. En ciencias, no obstante, la diferencia con el total de la Unión Europea no es estadísticamente significativa.
| Competencia | España | OCDE | UE | Cambio desde 2022 |
|---|---|---|---|---|
| Ciencias | 477 | 482 | 481 | −8 puntos |
| Lectura | 451 | 461 | 459 | −23 puntos |
| Matemáticas | 457 | 463 | 463 | −16 puntos |
En lectura, España ha perdido 45 puntos desde 2015; en matemáticas, cerca de 30. No se trata, por tanto, de una oscilación puntual, sino de una tendencia que se ha intensificado.
Aun así, PISA no mide todo lo que aprende un estudiante ni evalúa la calidad individual de un docente. La prueba analiza hasta qué punto el alumnado de 15 años puede utilizar conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias ante situaciones nuevas. Esa capacidad de transferir lo aprendido es la que debe centrar la conversación educativa.
¿Qué es lo más preocupante desde el punto de vista educativo?
La principal preocupación no es una cifra aislada, sino la combinación de tres señales: bajan las competencias básicas, disminuye el alumnado que alcanza los niveles más altos y el deterioro afecta a grupos sociales diferentes.
El sistema parece contener parte del bajo rendimiento, pero encuentra dificultades para consolidar aprendizajes complejos y llevar a más estudiantes hacia niveles avanzados.
1. La lectura cae y compromete el aprendizaje en todas las materias
La competencia lectora presenta el peor resultado relativo. No es un problema exclusivo de Lengua: comprender un enunciado, relacionar ideas, interpretar un gráfico o distinguir una evidencia de una opinión forma parte de casi cualquier materia.
La respuesta tampoco consiste simplemente en mandar más lecturas. Hay que enseñar a anticipar, inferir, contrastar y explicar con palabras propias. El trabajo de lectoescritura comienza en las primeras etapas, pero debe continuar en Secundaria con textos más complejos y propios de cada asignatura.
2. España tiene poco alumnado en los niveles altos
Otro de los datos relevantes de PISA 2025 es la menor presencia de estudiantes españoles en los niveles superiores de rendimiento.
La proporción de alumnado situado en los niveles 5 y 6 de ciencias es inferior a la de otros sistemas educativos con resultados medios comparables. Además, esa proporción ha disminuido durante la última década.
Esto amplía el debate educativo. Un sistema no solo debe ayudar al alumnado con mayores dificultades. También necesita crear oportunidades para que quienes están preparados puedan formular hipótesis, comparar estrategias, justificar conclusiones y resolver problemas abiertos y complejos.
3. Bajada generalizada de rendimiento en todas las clases sociales
Entre 2022 y 2025, el rendimiento en lectura y matemáticas empeora en los cuatro grupos del índice socioeconómico y cultural. La mayor caída aparece, precisamente, entre el alumnado más favorecido. El informe habla de un debilitamiento de quienes tradicionalmente alcanzaban mejores resultados.
El contexto familiar continúa influyendo, pero no explica por sí solo una bajada tan extendida. Estamos ante un problema que también afecta a la profundidad de las oportunidades de aprendizaje que ofrece el sistema.
4. Elevada tasa de repetición escolar frente a la media de la UE
España presenta una tasa de repetición superior a los promedios de la OCDE y de la Unión Europea, y el alumnado repetidor obtiene peores resultados en las tres competencias.
Esto no permite concluir que repetir curso cause directamente un menor rendimiento. Sí invita a revisar cuándo y cómo se interviene ante las dificultades de aprendizaje.
Si un problema se identifica después de varios trimestres, repetir prácticamente el mismo recorrido educativo puede no resolver las causas que impidieron aprender.
La alternativa pasa por detectar antes las dificultades, intervenir de forma específica y comprobar si los apoyos utilizados producen mejoras reales.
5. Falta de recursos humanos y personal cualificado en la escuela pública
Las direcciones de los centros españoles sitúan el índice de escasez percibida de recursos humanos en 0,65, frente a 0,30 en la OCDE y 0,33 en la UE. La diferencia entre centros públicos y privados alcanza 0,74 puntos, lo que indica que la percepción del problema se concentra especialmente en la red pública.
Este indicador no mide solo el número de profesionales. También recoge dificultades relacionadas con su disponibilidad y cualificación. Pedir más personalización, coordinación, innovación y seguimiento sin asegurar tiempo, estabilidad y perfiles suficientes convierte la mejora educativa en una suma de esfuerzos individuales difícil de sostener.
¿Por qué han bajado los resultados?
El informe no permite señalar una causa única. PISA encuentra relaciones entre el rendimiento y distintos factores, pero una asociación no demuestra que uno provoque al otro. Aun así, sus datos ayudan a identificar varios puntos de tensión.
Escasez de personal, especialmente en la red pública
Las direcciones españolas sitúan el índice de escasez percibida de recursos humanos en 0,65, frente a 0,30 en la OCDE y 0,33 en la UE. La diferencia entre centros públicos y privados alcanza 0,74 puntos y muestra que la dificultad se concentra sobre todo en la enseñanza pública.
El indicador incluye la disponibilidad y la cualificación del personal. Sin tiempo, estabilidad y perfiles suficientes, resulta difícil sostener la personalización, la coordinación y el seguimiento que necesita el alumnado.
Menor continuidad de las explicaciones
La percepción general del apoyo docente en ciencias es positiva y similar a la de la OCDE. El alumnado español percibe incluso un mayor interés del profesorado por su aprendizaje. Sin embargo, disminuye la sensación de que las explicaciones continúan hasta que se comprende el contenido.
No es un dato para responsabilizar al profesorado. Puede estar relacionado con aulas heterogéneas, falta de tiempo, presión curricular o escasez de personal. Su valor está en recordarnos algo básico: terminar una explicación no significa que el aprendizaje se haya producido.
Absentismo y pérdida de continuidad
En España son más frecuentes que en la OCDE las ausencias de días completos y de clases. El alumnado que faltó durante las dos semanas anteriores a la prueba obtuvo un rendimiento inferior en ciencias, incluso después de considerar parte del efecto socioeconómico.
La asistencia no es solo una cuestión administrativa. Cada ausencia rompe la secuencia del aprendizaje y puede esconder problemas académicos, familiares o emocionales. Detectar el patrón pronto permite actuar antes de que la desconexión se consolide.
Mucho uso de IA, pero una capacidad digital limitada
El alumnado español utiliza chatbots de inteligencia artificial para tareas escolares con más frecuencia que el promedio de la OCDE y la UE. Los emplea para apoyar el aprendizaje, iniciar investigaciones, resumir textos y redactar trabajos.
Sin embargo, los equipos directivos valoran la capacidad de sus centros para mejorar la enseñanza mediante recursos digitales por debajo de ambas referencias internacionales. El contraste es importante: utilizar más tecnología no implica utilizarla mejor.
El informe no demuestra que la IA haya provocado la caída de resultados. Afirmarlo sería incorrecto. La pregunta educativa es otra: ¿la estamos integrando para que el alumnado contraste, razone y explique o para que llegue antes a una respuesta?
Menor esfuerzo en PISA y menos apoyo familiar percibido
Desde 2018 desciende el esfuerzo que el alumnado declara dedicar a la prueba. La caída es mayor en el esfuerzo real que en el que afirma que realizaría si el resultado afectara a sus calificaciones. El informe apunta a una menor motivación ante una evaluación sin consecuencias académicas, una tendencia que también aparece en la OCDE.
El apoyo familiar percibido también disminuye entre 2022 y 2025, aunque continúa por encima del promedio internacional. Ninguno de los dos datos permite concluir que el alumnado no quiera esforzarse o que las familias se hayan desentendido. Sí refuerzan la necesidad de que las tareas tengan un propósito comprensible y de mantener vías de colaboración asumibles para las familias.
¿Qué puede hacerse desde las aulas y los centros?
Los resultados no mejorarán entrenando preguntas de PISA ni acumulando nuevas metodologías. La respuesta debe centrarse en aprendizajes concretos y sostenerse en el tiempo.
1. Trabajar la comprensión en todas las materias
Cada área tiene sus propios textos: problemas matemáticos, gráficas, instrucciones, fuentes históricas o explicaciones científicas. Antes de pedir una respuesta, conviene enseñar cómo localizar información, relacionarla y justificar una interpretación.
Puedes comenzar con estas tres preguntas: ¿qué afirma el texto?, ¿qué evidencia utiliza? y ¿qué conclusión puedes defender?
2. Aumentar la profundidad, no la cantidad de ejercicios
Atender al rendimiento alto no significa adelantar temario ni entregar más fichas. Significa proponer tareas que obliguen a comparar, justificar y transferir lo aprendido.
Puedes pedir al alumnado que:
- detecte el error de una respuesta aparentemente correcta;
- compare dos procedimientos y elija el más adecuado;
- formule una hipótesis y explique cómo comprobarla;
- aplique un concepto a una situación distinta;
- defienda una conclusión con evidencias.
El aprendizaje situado puede conectar los contenidos con problemas reales, siempre que la actividad conserve una exigencia intelectual clara.
3. Comprobar la comprensión antes de avanzar
Terminar una explicación no garantiza que el aprendizaje se haya producido. Una pregunta de salida, una miniprueba sin calificación o la explicación escrita de un minuto permiten detectar errores cuando todavía existe margen para intervenir.
Los instrumentos de evaluación LOMLOE resultan útiles cuando la información recogida modifica una decisión: volver a explicar, cambiar el ejemplo, reagrupar o proporcionar otro apoyo.
4. Atender las dificultades sin olvidar el alto rendimiento
Profundizar no es adelantar temario ni añadir más ejercicios. Es aumentar la complejidad: comparar soluciones, plantear límites, formular hipótesis o defender una conclusión con evidencias.
Estas oportunidades no deberían reservarse a quien acaba antes. Las tareas con distintos puntos de entrada permiten que todo el grupo participe y que el alumnado con mayor dominio siga avanzando.
5. Proteger el esfuerzo cognitivo cuando se usa IA
La pregunta no es únicamente si se permite el uso de la inteligencia artificial, sino qué parte del proceso debe seguir realizando el alumnado.
Cuando se use una herramienta de IA, pide que:
- explique para qué la ha utilizado;
- contraste el resultado con una fuente fiable;
- localice errores, omisiones o afirmaciones dudosas;
- justifique qué información ha conservado o descartado;
- defienda el resultado sin consultar la herramienta.
Así, la tecnología apoya el aprendizaje sin sustituir la lectura, la selección de información ni la argumentación. Puedes ampliar estas ideas en la guía sobre el uso de la IA en la educación.
6. Elegir una prioridad común de centro
Intentar implantar muchas metodologías a la vez suele dispersar el esfuerzo. Un centro puede avanzar más si selecciona una necesidad concreta, acuerda una estrategia, la aplica durante un periodo definido y compara evidencias antes y después.
Innovar no es acumular proyectos. Es conseguir que un cambio útil mejore el aprendizaje y pueda sostenerse en el tiempo.
De los resultados PISA a un plan de mejora educativa
Los resultados nos dejan algo claro: España pierde terreno en competencias esenciales y también se reduce el rendimiento avanzado. La respuesta no pasa por señalar al profesorado, a las familias, a las pantallas o a la IA como culpables únicos.
Mejorar exige enseñar a comprender en todas las áreas, intervenir antes del fracaso, sostener los apoyos y utilizar los datos para revisar la práctica. No se trata de empezar de cero, sino de reconocer lo que ya funciona y avanzar con cambios concretos, evaluables y compartidos.
De los resultados a la mejora educativa
Interpretar evaluaciones como PISA es solo el primer paso. Mejorar exige analizar necesidades, diseñar intervenciones, evaluar su impacto y sostener los cambios que funcionan.
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Preguntas frecuentes sobre los resultados PISA 2026
Aclaramos las principales dudas sobre la fecha del estudio, las puntuaciones de España y el alcance real de sus conclusiones.
¿El informe publicado en 2026 es PISA 2025 o PISA 2026?
¿Qué puntuación ha obtenido España en PISA 2025?
¿Puede afirmarse que la IA ha provocado la bajada de resultados?
¿Cuál es el principal problema educativo que muestran los resultados?
¿Qué aspectos positivos presenta España?
Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Instituto Nacional de Evaluación Educativa. PISA 2025. Informe español. Resumen ejecutivo. Documento adjunto y página oficial de PISA 2025. Consulta: 8 de septiembre de 2026.
