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Ejercicios prácticos para superar la disgrafía y disortografía

Ejercicios para mejorar la disgrafía y disortografía
Paula Jiménez

Paula Jiménez

Mié, 20/05/2026 - 14:00

Tanto la disgrafía como la disortografía son trastornos que se presentan al escribir y, aunque son diferentes, pueden combinarse en la misma persona. Se diferencian tanto en su intervención educativa como en su tratamiento de corrección. Veamos sus características y entendamos en qué consisten. 

💡 ¿Disgrafía o disortografía?

La disgrafía afecta al trazo: la forma de escribir, la coordinación motriz, la presión del lápiz. La disortografía afecta al contenido: las palabras escritas, la ortografía, la relación entre lo que se escucha y lo que se escribe. Pueden darse juntas o por separado.

¿Qué es la disgrafía?

La disgrafía es un trastorno específico del aprendizaje de la escritura que no tiene que ver con la inteligencia del niño ni con su esfuerzo. Lo que falla es la coordinación motriz fina: los músculos del brazo y la mano no responden con la precisión necesaria para manejar el lápiz de forma fluida y ordenada.

Esto significa que el sistema neuromotor procesa de forma diferente la información que necesita para escribir. Y eso, con la intervención adecuada, se puede trabajar.

Algunos de los síntomas que puedes observar desde el inicio de la escolarización son:

  • Trazos irregulares que no se mantienen uniformes a lo largo de la escritura.
  • Cambios bruscos en el tamaño de letras o palabras.
  • Escritura lenta, con un esfuerzo visible que agota al alumno mucho antes que a sus compañeros.
  • Movimientos rígidos o espasmódicos al escribir.
  • Dificultad para organizar las letras dentro del renglón o la hoja.
  • Presión excesiva o insuficiente sobre el papel.
  • Posturas corporales incorrectas al escribir (giro exagerado del cuaderno, tensión en el hombro, etc.).

Un aspecto que aveces no se tiene en cuenta es que estos niños se cansan antes y eso les lleva a desconectarse del aula. Algunos de ellos, además, presentan una alta sensibilidad emocional ante el fracaso, algo que se relaciona con lo que los expertos llaman niños orquídea: alumnado con gran potencial que necesita condiciones específicas para florecer.

¿Qué es la disortografía? 

La disortografía afecta al contenido, no al trazo. El cerebro no establece bien la relación entre los sonidos y las letras, entre lo que se escucha y lo que se escribe. En algunos casos se vincula a dificultades auditivas; en otros, el niño simplemente escribe tal y como habla.

Los errores más frecuentes en la disortografía son:

  • Confundir b/v, g/j, ll/y por pronunciación similar.
  • Omitir la "h" porque "no suena".
  • Invertir el orden de las sílabas: "drento" por "dentro".
  • Unir palabras que van separadas o separar las que van juntas.
  • Rotar letras similares: d/b, p/q.

Disgrafía vs. disortografía: ¿cómo distinguirlas de un vistazo?

Dificultad Qué afecta principalmente Ejemplos habituales
Disgrafía El trazo, la coordinación motriz, la postura, la presión, el tamaño de la letra y la organización en el papel. Letra irregular, escritura lenta, cansancio, mala alineación, dificultad para copiar o mantener el renglón.
Disortografía La ortografía, la relación entre fonemas y grafemas, la segmentación de palabras y la memoria ortográfica. Omisiones, sustituciones, inversiones, errores con b/v, g/j, h, tildes, separación incorrecta de palabras.
Disgrafía superficial Subtype de la disgrafía donde el aprendizaje de la escritura falla en la forma visual de las palabras, no en la ruta fonológica. El niño puede leer en voz alta pero no recuerda la forma ortográfica de las palabras irregulares.

Ejercicios para mejorar la disgrafía

Cuando hablamos del tratamiento para la disgrafía, el punto de partida siempre es el mismo: trabajar la coordinación y la motricidad fina antes de exigir una escritura perfecta. No es posible pedirle al lápiz lo que todavía no puede dar el brazo.

Aquí tienes ejercicios de eficacia contrastada para trabajar en el aula o en casa:

  • Ejercicios de soltar la mano: caligrafías de bucles, espirales y grecas en papel cuadriculado o de doble línea. El objetivo no es la velocidad, sino el control.
  • Repasar escritura punteada: seguir el trazo sin salirse de la línea, a velocidad media y sin presión excesiva.
  • Laberintos y pasatiempos: recorrer con el lápiz el camino correcto mejora el control del trazo de forma lúdica.
  • Unir puntos para formar dibujos: sigue los números y descubre la figura. Clásico y muy efectivo para trabajar la dirección del trazo.
  • Motricidad fina: modelar arcilla, recortar, enhebrar cuentas, usar pinzas. Todo lo que fortalece los músculos de la mano repercute directamente en la escritura.

Actividades para la disgrafía

Las actividades para la disgrafía deben plantearse de forma visual y progresiva. Es decir, primero se trabaja el movimiento amplio, después el trazo guiado y, por último, la escritura de letras, palabras o frases cortas. Así, el niño no practica la escritura como una tarea aislada, sino como una secuencia de movimientos que puede controlar.

Antes de elegir una actividad, conviene observar cómo escribe el alumno: si se cansa rápido, si aprieta demasiado el lápiz, si cambia el tamaño de las letras, si se sale del renglón o si necesita mucho tiempo para copiar una frase. Para registrar estas señales de forma ordenada, las guías de observación en el aula pueden ayudar al docente a detectar patrones y adaptar mejor la intervención.

Actividad Cómo se trabaja Qué mejora
Caminos del lápiz El niño sigue una línea punteada o un recorrido marcado sin levantar el lápiz. Precisión, coordinación ojo-mano y control del trazo.
Bucles y ondas Se proponen trazos continuos en tamaño grande y, poco a poco, en pauta más pequeña. Fluidez, ritmo gráfico y movilidad de la mano.
Semáforo de presión El alumno realiza el mismo trazo con presión suave, media y fuerte. Después compara cuál se lee mejor y cuál cansa menos. Control de fuerza, agarre del lápiz y conciencia corporal.
Letras con flechas Se presentan letras grandes con flechas que indican dónde empezar, hacia dónde continuar y dónde terminar. Direccionalidad, memoria motriz y automatización de letras.

Ficha repaso de letras para verano disgrafia

Ejercicios para mejorar la disortografía

En la disortografía, el objetivo no es escribir más veces la misma palabra sin entender el error. Lo más útil es trabajar la relación entre sonidos y letras, la memoria visual de las palabras y la revisión consciente.

  • Ritmo de lectoescritura: marcar con golpes suaves en la mesa el ritmo de las sílabas mientras se lee en voz alta. El cuerpo aprende lo que el ojo aún no fija.
  • Detectar la letra intrusa: presentar un listado de palabras que comparten un mismo fonema, excepto una. El alumno debe identificar cuál "no encaja" y justificarlo.
  • Rimas escritas: construir pareados o rimas sencillas por escrito. Este ejercicio trabaja la conciencia fonológica de forma creativa.
  • Técnica del autodictado: el alumno lee un fragmento, lo memoriza por partes y luego lo escribe sin mirar. Después lo compara con el original. La autocorrección es clave.
  • Percepción figura-fondo: ejercicios visuales donde el alumno debe distinguir letras o palabras "escondidas" dentro de imágenes. Trabaja la discriminación visual sin que parezca un examen.

Cómo abordar estos trastornos desde el aula: el papel del docente

Algunas claves para tu práctica docente:

  • Observa con criterio: no todos los que escriben mal tienen disgrafía, y no todos los que cometen faltas tienen disortografía. Observa patrones, no errores aislados.
  • Adapta sin etiquetar: puedes ofrecer más tiempo, fichas adaptadas o tareas alternativas sin necesidad de esperar un diagnóstico formal.
  • Comunica a las familias desde la descripción, no desde el juicio: "He observado que Juan tarda mucho más que sus compañeros al escribir y que el trazo le resulta muy costoso" es muy diferente a "Juan escribe muy mal".
  • Coordínate con el orientador o PT del centro para protocolizar la observación y, si procede, derivar a un especialista.

Si quieres ir un paso más allá en la observación sistemática de tus alumnos, te recomendamos revisar las guías de observación en el aula que recogen los indicadores más relevantes para identificar dificultades de aprendizaje desde la primera infancia. Y si tu alumnado ya está en etapas donde la toma de decisiones forma parte del aprendizaje, las actividades de toma de decisiones para niños de primaria son un recurso complementario excelente para trabajar la autonomía de forma progresiva.
 

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