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Derechos y deberes de los niños: cuáles son y cómo trabajarlos en clase

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Eloisa González

Eloisa González

Vie, 03/07/2026 - 09:56

Cuando hablamos de derechos y deberes de los niños, hablamos de dos caras de la misma moneda: no se puede entender una sin la otra. Los niños no solo son titulares de una serie de garantías reconocidas internacionalmente, también forman parte de una comunidad —la familia, el aula, el barrio— en la que su comportamiento influye en el bienestar de los demás. Enseñarles ambas cosas a la vez, desde pequeños, es una de las bases de la educación en valores.

¿Qué son los derechos y deberes de los niños?

Los derechos de los niños son las garantías mínimas que cualquier menor debe tener cubiertas para crecer, desarrollarse y participar en la sociedad en condiciones dignas: salud, educación, protección, juego, identidad… Estos derechos están recogidos de forma detallada en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, el tratado internacional que UNICEF utiliza como referencia en todo el mundo para defender los derechos de la infancia. España ratificó este texto en 1990, por lo que forma parte de nuestro ordenamiento jurídico.

Los deberes de los niños, por su parte, son las obligaciones que, en la medida de su edad y madurez, se espera que cumplan: respetar a los demás, seguir unas normas mínimas de convivencia o cuidar su entorno. No están redactados con el mismo rango legal que los derechos, pero son igual de necesarios: sin ellos, la convivencia en el aula o en casa se vuelve insostenible. Trabajar los derechos y deberes de los niños de forma conjunta ayuda a que entiendan que tener derechos no es lo mismo que no tener límites.

Por qué es importante trabajarlos desde la infancia

Explicar los derechos y deberes de los niños desde edades tempranas es lo que permite que un niño entienda por qué existen las normas de casa o del colegio, en lugar de vivirlas como una imposición arbitraria. Cuando un menor comprende que sus derechos están conectados con los de los demás, es más fácil que respete turnos, escuche a sus compañeros o cuide el material común.

Además, trabajar esto desde pequeños tiene un efecto preventivo claro sobre el acoso escolar, la discriminación o los conflictos de convivencia: un niño que sabe que tiene derecho a ser tratado con respeto también aprende que debe tratar así a los demás. Es una de las razones por las que la educación en valores en Primaria incluye este contenido de forma transversal, no como una unidad aislada.

Principales derechos de los niños

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce 54 artículos, pero para trabajar en el aula suele resultar más útil agrupar los derechos del niño en grandes bloques temáticos. Estos son los que más peso tienen en el día a día escolar y familiar.

Derecho a la educación

Todo niño tiene derecho a una educación gratuita, al menos en su etapa obligatoria, orientada a desarrollar al máximo su personalidad, sus talentos y sus capacidades. Esto incluye el acceso a la escuela, pero también el derecho a una educación de calidad, inclusiva y libre de violencia o de castigos físicos como método disciplinario.

Derecho a la salud y al bienestar

Los niños tienen derecho a disfrutar del mejor nivel de salud posible y a recibir atención médica cuando la necesiten, así como a una alimentación adecuada y a un lugar seguro donde vivir. Este derecho también incluye el acceso a agua potable, a servicios sanitarios y a que el Estado apoye a las familias que no puedan cubrir estas necesidades por sí solas.

Derecho a la igualdad y la no discriminación

Ningún niño puede ser tratado de forma desigual por su origen, su sexo, su religión, su idioma, su situación económica o cualquier condición personal o familiar. Este principio de no discriminación es uno de los pilares de la Convención y es también uno de los conceptos que más rinde trabajar en el aula, porque conecta de forma directa con situaciones reales de compañeros y compañeras.

Derecho a la protección

Todo menor tiene derecho a ser protegido frente al maltrato, el abandono, la explotación y cualquier forma de violencia, ya sea física, psicológica o a través de redes y entornos digitales. Este derecho incluye también la protección especial en situaciones de conflicto, emergencia o vulnerabilidad, y es uno de los que más responsabilidad exige a los adultos de referencia.

Derecho al juego, al descanso y a la participación

El juego y el descanso no son un capricho ni un premio: son un derecho reconocido con el mismo rango que la educación o la salud. A esto se suma el derecho a la participación, es decir, a que se escuche la opinión del niño en los asuntos que le afectan y a que esa opinión se tenga en cuenta según su edad y madurez.

En resumen: los 10 derechos de los niños

Si buscas una versión simplificada y clásica de los 10 derechos de los niños, la referencia histórica es la Declaración de los Derechos del Niño de 1959: igualdad sin discriminación, protección especial para su desarrollo, nombre y nacionalidad, alimentación y vivienda dignas, atención sanitaria, educación gratuita y juego, atención prioritaria en caso de peligro, protección frente al abandono y la explotación, un entorno de cariño y comprensión, y una educación orientada a la solidaridad y el respeto entre las personas.

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Los 10 derechos de los niños

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Principales deberes de los niños

Frente a esos derechos, existen unos deberes de los niños que, aunque no tengan un listado internacional tan formalizado como el de los derechos, sí están recogidos en las normativas educativas de cada centro y en el sentido común de cualquier familia. Son la parte que suele quedar en segundo plano, pero que resulta imprescindible para que los derechos de todos se puedan ejercer sin chocar entre sí.

Respetar a los demás

Tratar con respeto a compañeros, docentes, familiares y cualquier persona del entorno, sin discriminar ni ridiculizar a nadie por sus diferencias, es probablemente el deber más básico y el que sostiene a todos los demás. No se trata solo de evitar el conflicto, sino de aceptar que las opiniones, los ritmos y las formas de ser de cada persona son legítimos.

Cuidar el entorno escolar y familiar

Cuidar el material de clase, mantener ordenado el espacio común y respetar los objetos y espacios compartidos en casa forma parte de este deber. No es solo una cuestión práctica: enseña al niño que lo colectivo también depende de su comportamiento individual.

Cumplir las normas de convivencia

Seguir las normas básicas del aula o del hogar —puntualidad, turnos de palabra, uso adecuado del espacio— es lo que permite que un grupo funcione sin que unos niños interfieran en el derecho de los demás a aprender o descansar con tranquilidad. Este deber está directamente vinculado a las normas de convivencia escolar que cada centro establece en su reglamento.

Participar en su aprendizaje

Asistir a clase, prestar atención, esforzarse y participar activamente en las actividades propuestas es un deber que corresponde directamente al derecho a la educación. Un niño que ejerce este deber con normalidad suele desarrollar también mayor autonomía y motivación por aprender.

Cuidar su salud y sus responsabilidades diarias

Seguir hábitos saludables básicos —higiene, alimentación, descanso— y asumir pequeñas responsabilidades acordes a su edad, como preparar su mochila o colaborar en tareas sencillas del hogar, es la forma en la que los niños empiezan a ejercitar la autonomía que necesitarán el resto de su vida.

Tabla resumen
Derecho Deber relacionado Cómo se trabaja en el aula
Educación Asistir a clase y esforzarse Normas de participación, entrega de tareas, cuidado del material escolar
Salud y bienestar Cuidar su propia salud e higiene Rutinas de aula: desayuno saludable, lavado de manos, horarios de descanso
Igualdad y no discriminación Respetar las diferencias de los demás Dinámicas de empatía, trabajo en grupos mixtos, debates guiados
Protección Avisar a un adulto ante una situación de riesgo Protocolos de aula claros y canales seguros para pedir ayuda
Juego, descanso y participación Cuidar los espacios y materiales de juego Turnos de uso del patio o los juguetes, asambleas de clase

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Derechos y deberes de los niños en la escuela

El centro educativo es, junto con la familia, el espacio donde los derechos y deberes de los estudiantes se ponen a prueba de forma más constante. La normativa educativa española recoge de forma expresa estos derechos y deberes del alumnado, y cada colegio los concreta en su reglamento de régimen interno.

Derechos del alumnado en el centro educativo

Dentro del aula, los derechos y deberes del alumnado incluyen el derecho a recibir una educación de calidad, a ser evaluado de forma objetiva, a la libertad de expresión y de asociación, a la protección frente al acoso escolar, y a participar en la vida del centro a través de mecanismos como las asambleas de clase o el consejo escolar cuando la edad lo permite.

Deberes básicos para una buena convivencia escolar

Entre los deberes más habituales del alumnado están: respetar al profesorado y a los compañeros, seguir las indicaciones del centro, cuidar las instalaciones y el material, justificar las faltas de asistencia y contribuir de forma activa a la convivencia escolar. Estos deberes suelen estar recogidos de forma explícita en los planes de convivencia de cada centro.

Cómo relacionarlos con las normas de clase

La forma más eficaz de que estos derechos y deberes no se queden en la teoría es traducirlos a normas de clase concretas, redactadas junto con el alumnado. Si un derecho es "todos tenemos derecho a hablar sin que nos interrumpan", la norma de aula asociada puede ser "levantamos la mano para pedir turno de palabra". Esta traducción práctica es la que hace que los niños entiendan el sentido de la norma, en lugar de memorizarla sin más.

Cómo explicar los derechos y deberes de los niños en Primaria

Explicar los derechos y deberes de los niños en Primaria exige un enfoque distinto al que usaríamos con adolescentes: hace falta un lenguaje sencillo, ejemplos cercanos y, sobre todo, mucha práctica y poca teoría. A continuación, algunas claves que funcionan bien en el aula.

Usar ejemplos cotidianos

Los conceptos abstractos como "igualdad" o "protección" cuestan de entender a un niño de siete u ocho años si no se acompañan de situaciones concretas: compartir el balón en el recreo, no reírse de un compañero que se equivoca al leer en voz alta, o pedir ayuda cuando algo le hace sentir mal. Cuanto más cercano sea el ejemplo, más fácil resulta que el niño lo interiorice.

Adaptar el lenguaje a la edad del alumnado

No es lo mismo explicar los derechos de los niños para Primaria en primer ciclo que en sexto curso. Con los más pequeños conviene trabajar con frases cortas, dibujos y ejemplos muy visuales; con los mayores se pueden introducir ya matices, como la diferencia entre derecho y deber, o el origen de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Trabajarlos mediante cuentos, juegos y debates

Los cuentos con protagonistas infantiles que viven situaciones de injusticia o de buena convivencia son una herramienta muy potente para trabajar estos contenidos sin que suenen a sermón. Combinarlos con juegos de rol, dinámicas de grupo y pequeños debates guiados por el docente permite que el alumnado no solo escuche el concepto, sino que lo experimente y lo discuta con sus propias palabras.

Actividades para trabajar derechos y deberes en clase

Más allá de la teoría, lo que realmente fija estos aprendizajes son las actividades prácticas. Estas son algunas de las que mejor funcionan para trabajar los derechos y deberes para niños en el aula, y que se pueden adaptar fácilmente a distintos cursos de Primaria.

Cartel de derechos y deberes

Una actividad clásica y efectiva: dividir un mural o cartel en dos columnas, una con derechos y otra con deberes, e ir completándolo entre toda la clase con dibujos, frases cortas o recortes de revistas. Tener el cartel visible en el aula durante el curso ayuda a recordar estos contenidos de forma constante, no solo el día que se trabajaron.

Mapa conceptual

Construir un mapa conceptual, en papel o de forma digital, que relacione cada derecho con su deber correspondiente ayuda a visualizar esa conexión de la que hablábamos al principio: el derecho a la educación se conecta con el deber de participar en clase, el derecho al juego con el deber de cuidar los juguetes y espacios comunes, y así sucesivamente.

Juego de situaciones cotidianas

Plantear tarjetas con pequeñas situaciones del día a día ("Un compañero se ríe de otro por su acento", "Alguien no quiere compartir el material") y pedir al alumnado que identifique qué derecho está en juego y qué deber correspondería aplicar es una forma muy directa de trasladar la teoría a la práctica.

Debate sobre convivencia

Organizar un pequeño debate guiado, con preguntas como "¿qué pasaría si nadie cumpliera las normas de la clase?" o "¿por qué es importante que todos tengamos los mismos derechos?", fomenta el pensamiento crítico y da voz al alumnado, que es precisamente uno de los derechos que estamos trabajando.

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Ficha para Primaria

Para el trabajo individual, una ficha sencilla con ilustraciones que el alumnado deba relacionar, colorear o completar con ejemplos propios permite reforzar el contenido de forma autónoma y sirve también como material de evaluación informal para el docente. Aquí tienes un modelo de actividad ya montado, listo para adaptar a tu grupo:

Actividad: "Mi ficha de derechos y deberes"

Edad: 6-10 años Duración: 30-40 min Materiales: ficha impresa, lápices de colores
  1. Reparte una ficha con los cinco derechos principales trabajados en clase (educación, salud, igualdad, protección, juego), dejando un espacio en blanco junto a cada uno.
  2. Pide al alumnado que escriba o dibuje, junto a cada derecho, el deber que le corresponde, apoyándote en la tabla resumen si lo necesitan.
  3. En la parte inferior de la ficha, que anoten un ejemplo real vivido esa misma semana en el que hayan cumplido ese deber.
  4. Cierra la sesión compartiendo en gran grupo dos o tres ejemplos, para reforzar el aprendizaje de forma colectiva y visibilizar buenas prácticas.

Relación entre derechos, deberes y Constitución Española

No hace falta profundizar en tecnicismos legales para entender por qué el centro educativo o el AMPA insisten tanto en este tema: en España, los derechos y deberes de los niños tienen respaldo legal, no son solo una recomendación pedagógica. La Constitución Española reconoce el derecho a la educación en su artículo 27 y obliga a los poderes públicos a proteger a la infancia en el artículo 39, y la ley educativa vigente —la LOMLOE— incorpora la convivencia y la participación del alumnado como parte del currículo, no como un añadido opcional.

Para el día a día del aula y de la familia, esto se traduce en algo muy concreto: el reglamento de régimen interno de cualquier colegio incluye un apartado de derechos y deberes del alumnado porque la ley se lo exige, y ese apartado es la base sobre la que se construyen las normas de convivencia que el docente aplica cada día. Conocer este marco no es un ejercicio académico para el profesorado ni para las familias: sirve para explicar, con autoridad y sin dramatismo, por qué una norma de clase no es un capricho puntual, sino la aplicación de un derecho o un deber reconocido mucho más allá del aula.

Enseñar derechos sin deberes forma niños que exigen sin comprometerse; enseñar deberes sin derechos forma niños que obedecen sin entender por qué. El equilibrio entre ambos es lo que realmente construye ciudadanía desde la infancia.

Preguntas frecuentes sobre derechos y deberes de los niños

¿Cuáles son los 10 derechos de los niños?

La referencia más conocida son los 10 principios recogidos en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, base posterior de la Convención de 1989. En términos generales son estos:

  • Derecho a la igualdad, sin discriminación por raza, sexo, religión o condición social.
  • Derecho a una protección especial para su desarrollo físico, mental y social.
  • Derecho a un nombre y una nacionalidad desde su nacimiento.
  • Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas.
  • Derecho a una educación y atención especiales para los niños con discapacidad.
  • Derecho a crecer en un entorno de amor, comprensión y seguridad familiar.
  • Derecho a la educación gratuita y al juego.
  • Derecho a recibir ayuda prioritaria en cualquier circunstancia de peligro.
  • Derecho a la protección frente al abandono, la crueldad y la explotación.
  • Derecho a crecer en un espíritu de comprensión, tolerancia y amistad entre los pueblos.
¿Cuáles son los deberes de los niños?

Los deberes de los niños no tienen un listado internacional tan formal como el de los derechos, pero de forma general suelen resumirse en cinco grandes bloques: respetar a los demás y sus diferencias, cuidar el entorno escolar y familiar, cumplir las normas de convivencia establecidas en casa y en el centro educativo, participar activamente en su propio aprendizaje, y mantener hábitos saludables junto con pequeñas responsabilidades diarias acordes a su edad.

¿Qué diferencia hay entre derechos y deberes?

Un derecho es una garantía que se le debe al niño simplemente por ser menor de edad, sin que tenga que ganárselo. Un deber es una obligación concreta, ligada a ese derecho, que se espera que cumpla según su madurez: si tiene derecho a la educación, tiene el deber de asistir a clase y respetar el trabajo del grupo. Ambos conceptos son inseparables porque el ejercicio del derecho de un niño depende, en buena parte, de que todos cumplan con sus deberes.

¿Cómo trabajar los derechos de los niños en Primaria?

Lo más eficaz es partir siempre de ejemplos cercanos al día a día del alumnado, en lugar de definiciones abstractas, y adaptar el lenguaje a la edad de cada ciclo. Los cuentos con protagonistas infantiles, los juegos de rol con situaciones cotidianas, los murales colaborativos y los pequeños debates guiados por el docente son las herramientas que mejor funcionan para que estos contenidos se interioricen de verdad, en lugar de quedarse en la teoría.

¿Qué relación tienen los derechos de los niños con la convivencia escolar?

Una relación directa: la convivencia escolar depende de que el alumnado entienda que sus derechos conviven con los de sus compañeros, y que respetar las normas de clase es la forma práctica de garantizar que esos derechos se cumplan para todos. Por eso los planes de convivencia de los centros educativos suelen incluir de forma explícita un apartado de derechos y deberes del alumnado, conectando ambos conceptos con las normas concretas del día a día en el aula.

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